Escándalo de Netflix y Disney: Son Pro aborto

Qué pensaría si una empresa decidiera retirar sus inversiones en un estado porque la legislación iba a endurecer las condiciones para la pena de muerte. Es decir, si una empresa dijera a bombo y platillo que está a favor de la cultura de la muerte.

Eso es lo que ha ocurrido con Netflix y con Disney, han amenazado con retirar sus inversiones en el estado de Georgia porque los legisladores, en uso de su obligación por el mandato de los ciudadanos del estado, han promovido una ley que restrinja la edad gestacional legal para provocar abortos – muertes de bebés en el vientre de sus madres.

Si Netflix y Disney consideran que no deben permanecer ajenas a la legislación, igualmente yo no debo permanecer indiferente a sus actuaciones.

Es cierto que las inversiones de esas empresas en el estado de Georgia son multimillonarias, y por tanto su retirada tiene consecuencias sociales significativas en una parte importante de sus ciudadanos, mientras que el hecho de que yo no vuelva a ver ni una solo película – ni en versión pirata – de ninguna de esas dos empresas tiene el mismo efecto que la caída de un pelo sobre el movimiento de traslación de la tierra, pero si tiene mucha importancia sobre quién soy, qué significa mi paso por el mundo y qué sentido tienen mis acciones.

Soy un ser humano, y eso me confiere cierta responsabilidad en la vida de cualquier otro de mis congéneres. Participar activamente o contribuir, mirando a otro lado, a interferir con la vida de una persona, más aún si es un niño, y más significativamente si aún no ha nacido no puede ser inocuo a mi persona.

Mis actos son significativos, al menos para aquellos que son mi familia, y no, NO es lo mismo vivir contribuyendo a financiar empresas que AMENAZAN con retirar inversiones si se reduce la edad gestacional hasta la cual está permitido el aborto, que vivir denunciando estas amenazas.

¿Sirve de algo escribir esto? No me puede importar menos. No es cuestión de eficacia. Es cuestión de respetar la vida humana desde el instante de su inicio, en la fecundación hasta su final natural. Es cuestión de coherencia. Es cuestión de saber que soy insignificante para Netflix y Disney, pero soy lo más importante para mi familia y no puedo vivir como si la muerte de un solo niño en el vientre materno me fuera ajena.

Nota completa en: Educar con sentido

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